En 2002, Alessandro y Pierluigi Roscioli transformaron la charcutería familiar en una tienda gourmet con cocina, con una rica bodega con vinos italianos e internacionales y una propuesta centrada en una cuidadosa búsqueda de la tradición. Platos clásicos romanos acompañados de viajes fuera de la Capital, caracterizados por materias primas de gran calidad. En la tienda, más de 350 tipos de quesos, 150 variedades de embutidos y 2.800 etiquetas, a las que se suma una amplia selección de productos de despensa no solo italianos.
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